miércoles, 25 de abril de 2012

JUICIO DEL CIRCUITO REPRESIVO NECOCHEA, COMISARIA CUARTA Y BASE AEREA

“Son unos cagones por lo que hicieron con los 30.000 desaparecidos”

“Me despierto con un caño en la cabeza y lleno de uniformados”, relató Alejandro Pablo Vega sobre su secuestro en mayo de 1977. “Me vendaron los ojos, me ataron las manos, me pusieron en el baúl de un auto y me llevaron”, describió.
Lo llevaron a La Cueva donde estuvo en cautiverio durante dos o tres días (no lo pudo precisar exactamente porque perdió la noción del tiempo) donde recibió torturas en dos oportunidades. “Me desnudaron, me ataron a una camilla y me empezaron a torturar con golpes y picana en todo el cuerpo, los testículos, la boca”, aseguró Vega que refirió también a los simulacros de fusilamiento de los que fue víctima.
Por último le habló a los represores: “fueron, son y van a ser unos cagones por lo que hicieron conmigo y con los 30.000 desaparecidos”.

Un estigma
Por su parte, Roberto Cángaro describió el momento en el que fue secuestrado su socio y colega Salvador Arestín del estudio jurídico que compartían. “Estaba atendiendo en mi despacho y entró una persona armada que me apuntó con un revólver y sacó los cables del teléfono”. “Escucho gritos en la sala de espera, espero un rato, salgo y me dicen que se llevaron a Salvador”, contó.
Al instante siguiente salió para hacer la denuncia ante la comisaría primera. “No recibí la visita ni la llamada de nadie, era como un estigma lo que pasó”, reflexionó Cángaro. Y agregó que “fue un brote de colegas que fueron secuestrados”.

Concepto
Por último declararon dos testigos de concepto convocados por la defensa de Jorge Mario Larrea. María Sánchez de Stefani aseguró que su esposo es el primo del represor y que ella trabajó para Luis Rafaghelli como empleada doméstica durante 28 años. Afirmó que realizó varios almuerzos en los que ambos compartieron la mesa con “trato normal y respetuoso”.  Los describió a los dos como “excelentes personas”. Lo mismo dijo Nely Stefani, cuñada de María. 
  
Autor/fuente: Lisandro Contreras/ Juan Marco Candeloro

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